La Comisión Europea (CE) se encuentra inmersa en el debate sobre las nuevas metas de reducción de CO2 ya que el plan actual finalizan en 2021. Con el escándalo del trucaje de motores aún sacudiendo a la industria y sabiendo que todos los focos están sobre los fabricantes, la Asociación Europea de Constructores de Coches (ACEA) ha aprovechado el Salón del Automóvil de Frankfurt (IAA) para poner sus cartas sobre la mesa. Los constructores plantean una reducción adicional del 20% en 2030 sobre las metas fijadas para dentro de cuatro años. Un objetivo que, han advertido desde la asociación, está condicionado a un apoyo más decidido por parte de los Estados para desplegar la infraestructura que de impulso al coche eléctrico.