La economía española registra un récord tras otro de visitas turísticas. La capacidad hotelera se sitúa en niveles de utilización elevados. Y han comenzado las primeras señales de turismofobia. No parece descartable que el sector turístico se esté acercando a sus cotas máximas. Por otra parte, el sector inmobiliario se está recuperando. Pero lo hace desde un punto muy bajo y no se antoja previsible que regrese a los volúmenes de construcción previos a la crisis. En ese contexto, el Banco de España ha elaborado un estudio sobre el desarrollo que ha tenido el empleo durante la crisis y posterior recuperación. Y las conclusiones se resumen en tres: una, a pesar de la intensa mejora laboral, la recuperación de los niveles de empleo está tardando más que en anteriores crisis porque durante esta se destruyeron más puestos de trabajo que nunca.