La guerra de las encimeras se recrudece en los juzgados

“No me he ahorcado porque no tengo cojones para hacerlo, pero no voy a negar que la idea se me ha pasado por la cabeza”. El rostro de Manuel Barbosa se torna sombrío cuando reconoce hasta dónde sería capaz de llegar en el conflicto que le atenaza. Su pequeña marmolería en Chiclana de la Frontera (Cádiz) está en concurso de acreedores. Tiene siete juicios abiertos con trabajadores que “eran como familia” y que ahora están enfermos de silicosis, una grave enfermedad pulmonar producida por la manipulación inadecuada de encimeras de cuarzo con alto componente en sílice. Barbosa sospecha que él mismo pueda estar enfermo: “Prefiero no saberlo”. El conflicto de este marmolista con sus exempleados es uno de los muchos que ahora se dirimen en los juzgados españoles, tras la exposición incontrolada en los años del boom urbanístico.

Seguir leyendo.