El escándalo que se desató el fin de semana pasado sobre las tres empresas automovilísticas más emblemáticas de Alemania, Volkswagen, BMW y Daimler, a causa de los experimentos sobre emisiones con monos y humanos que llevó a cabo una organización financiada por las tres marcas, comenzó a cobrar este martes sus primeras víctimas. En un breve comunicado Volkswagen anunció que había decidido suspender de sus labores a Thomas Steg, el poderoso responsable de relaciones públicas del grupo, quien había admitido en una entrevista con el periódico Bild Zeitung, que había sido informado en 2013 de la decisión de llevar a cabo experimentos con monos en Estados Unidos.