Durante los últimos años, las compañías han comenzado a tomar conciencia sobre la necesidad de reciclar a sus profesionales para que sus conocimientos no se queden obsoletos. Una preocupación que tomó fuerza como consecuencia de la creciente automatización, ya que era necesario reubicar a parte de esos trabajadores que realizaban tareas que ahora realizan las máquinas. Con la pandemia, la digitalización se ha acelerado y, por tanto, también la obligación de formar a los empleados para adaptarlos al nuevo contexto.