El INE ultima el rediseño del IPC para adecuarlo a los hábitos de consumo de la pandemia

La crisis económica abierta por la pandemia del Covid-19, como consecuencia de la propagación de un virus que literalmente ha paralizado el mundo durante meses, ha sido de tal magnitud que ha dejado desfasadas algunas de las principales brújulas económicas. Es el caso del Índice de Precios de Consumo (IPC), que habitualmente resulta un indicador fidedigno de la variación del coste de la compra, la evolución de la inflación o la pérdida y ganancia del poder adquisitivo. Los drásticos cambios provocados en los hábitos de consumo por el Gran Confinamiento, los cierres perimetrales y de fronteras, o las restricciones comerciales y horarias impulsadas para contener la pandemia, entre otros ejemplos, han restado eficacia a este termómetro de precios hasta tal punto que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ultima una revisión de calado para adecuar el IPC a los tiempos del coronavirus.

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