Hasta ahora, la irrupción de Uber y de sus coches con conductor había originado airadas manifestaciones por parte de los taxistas, que el año pasado también bloquearon los aeropuertos parisinos porque su facturación ha bajado en dos años entre un 10% y un 30% a causa de la exitosa plataforma. Hoy son los más de 15.000 conductores apuntados a esta aplicación los que protestan, para explicar las lamentables condiciones en que realizan un servicio tan bien valorado por los usuarios.