Las sanciones a los dos pilares de la industria alemana calientan enfrentamientos pasados. Mientras en Berlín llueven las acusaciones a Washington de usar su músculo regulador como pretexto para preservar su poderío económico, en Estados Unidos también se oyeron críticas después de que la Comisión Europea obligara Apple a devolver 13.000 millones de euros a la Hacienda irlandesa. Jack Lew, responsable del Tesoro estadounidense, sugirió que esta reprimenda era una forma de proteccionismo. Ahora, políticos alemanes acusan a Washington de actuar por revanchismo, para defender a su industria e incluso de haber iniciado una «guerra económica».