Los videojuegos para móviles de Social Point apelan a un mundo onírico. Una de sus joyas, Dragon City, consiste en crear ciudades donde habitan simpáticos dragones que se cruzan entre sí para evolucionar en nuevas especies. Tienen aires de Pokémon pero nacieron en Barcelona, en una compañía que se forjó a raíz del sueño de dos amigos que, recién licenciados en Ingeniería Informática, viajaron a Francia para estudiar cómo crear una empresa.