La desigualdad es una de las grandes tendencias socioeconómicas de nuestro tiempo. Lo era antes de la crisis; lo sigue siendo pese a las promesas de refundación del capitalismo. Y España, a pesar de su notable mejoría macroeconómica, no sale bien parada cuando se atiende a esos indicadores. Hasta el punto de que el informe de la Comisión, al que ha tenido acceso EL PAÍS, sitúa la desigualdad, el riesgo de pobreza y la exclusión social entre los grandes retos que encara la economía española en este décimo año de Gran Recesión. «La desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre es una de las más elevadas de la Unión y sigue al alza», dispara Bruselas. El índice de Gini (uno de los indicadores estrella de desigualdad) está también «entre los más altos de la UE», antes y después de aplicar los efectos redistributivos de los impuestos y las transferencias sociales. La Comisión destaca incluso que la desigualdad en el acceso a la sanidad aumenta significativamente en lo que va de crisis. Y sigue al alza.