“Lo amas o lo odias”. Con este llamativo eslogan se vende el Marmite, una pasta negra a base de extracto de levadura obtenida de la fermentación de la cerveza. Su sabor indescriptible está tan intrincado en la cultura británica que incluso se habla de “personas Marmite”: individuos odiosos o adorables, sin términos medios. La cultura popular dice que no hay cosa tan divisoria en este país como esta pasta para untar. O no la había. Hasta que llegó el Brexit y partió a Reino Unido en dos.