Si hay un país que puede darle al coche eléctrico el espaldarazo que necesita para hacerse masivo, ese es China”. Zhang Shuai, responsable de comunicación de Qiantu Motors explica por qué. “En primer lugar, se trata del país más poblado del mundo. La penetración de los automóviles privados todavía es pequeña si se compara con la de los países más desarrollados, y los conductores son muy receptivos a las novedades. Además, cada vez tienen mayor conciencia medioambiental. En segundo lugar, el hecho de contar con un Gobierno fuerte que controla empresas clave, sobre todo en el sector energético, facilita la rápida adecuación de las infraestructuras. No se puede esperar que la demanda lleve a la instalación de electrolineras, por ejemplo. Tiene que ser al revés: si hay puntos de carga en todas las gasolineras, habrá demanda”, enumera.