La cruzada contra las bebidas azucaradas desde las instituciones se ha traducido en Cataluña en un nuevo impuesto que desde este 1 de mayo grava refrescos, batidos y zumos, entre otros productos. Pero no es la única comunidad autónoma que trata de reducir el consumo de alimentos poco saludables: a mediados de marzo, la Región de Murcia se propuso desterrar la bollería industrial y las bebidas azucaradas al menos del entorno de sus hospitales.