
Abanca ha cerrado un ejercicio histórico al ganar 711 millones de euros, lo que ha supuesto más que triplicar el beneficio del año 2022. La entidad ha impulsado un 14% el nuevo crédito entre particulares y empresas en España, y el 15,3% en Portugal, contabilizando ya la incorporación de Targobank, en un contexto de tipos de interés altos. Su margen de intereses ha subido más del 60%, por encima de los 1.200 millones de euros, mientras que los ingresos por prestación de servicios lo han hecho el 3,4%. Por su parte, los gastos de explotación han aumentado el 8%.
Con todo, el presidente del banco, Juan Carlos Escotet, y su consejero delegado, Francisco Botas, han resaltado la rentabilidad de la entidad financiera, que ha situado su ROTE (rentabilidad sobre capital tangible) en el 16%, con lo que cubre el coste de capital. El negocio minorista y su sólida posición financiera, han subrayado, han sido factores decisivos en los resultados.
La tasa de mora sigue contenida, en el 2,4% a cierre del ejercicio pasado, y la cobertura de activos dudosos en el 73,9%. Su cociente de capital total roza el 17%, con un exceso sobre lo exigido de 1.500 millones de euros.
El banco afronta 2024 sin «grandes preocupaciones», según ha señalado su presidente en la presentación de resultados y su consejero delegado, Francisco Botas, ha apuntado que el crecimiento de la entidad seguirá asentándose en sus propias capacidades y en la suma de nuevas entidades.
Sobre ello, ninguno de los dos quiso comentar sobre hipotéticas nuevas compras.
El banco aportó más de 400 millones de euros a las arcas públicas a través de diferentes impuestos y Escotet señaló que la reunión con el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, había ido «francamente bien» y que esperaba que se avanzara en el comentado con él.