Y esa tormenta perfecta está abocando a muchos demandantes a tener que recurrir al mercado del alquiler compartido. Son compañeros de piso forzosos. Y no se trata solo de estudiantes, mucho más acostumbrados a repartirse las baldas de la nevera y compartir contraseña del wifi. Es la única manera para muchos ciudadanos de no dejarse más del 30% del sueldo en la vivienda. Aunque algunos no lo consiguen. “Los españoles tienen que invertir de media el 31% de su salario mensual bruto (1.931 euros en 2016) en el arrendamiento de su vivienda, aunque los catalanes destinan el 46,36% de su sueldo por un piso de 80 metros cuadrados”, según un estudio del portal inmobiliario Fotocasa y la plataforma de empleo Infojobs.