¿Puede una Europa corroída por la crisis bancaria italiana, el Brexit, los refugiados, los populismos y la más honda desafección ciudadana, reabrir ahora el «expediente Grecia» —un país de la zona euro dónde el 35% de la población (3,8 millones de personas) vive en la pobreza o en la exclusión, donde el paro supera el 23% y la deuda pública el 180% de su Producto Interior Bruto (315.000 millones de euros)— con otra reforma del mercado de trabajo que profundiza en la inseguridad laboral de los ciudadanos, con el enésimo recorte del gasto social y de las pensiones, y con subidas de impuestos?