ACS negocia la venta de su constructora industrial Cobra a la francesa Vinci

Nunca en las múltiples presentaciones de ACS ante analistas e inversores, tampoco en las comparecencias públicas de sus ejecutivos, se había aprovechado para poner en el escaparate el principal brazo industrial del grupo, la filial Cobra, una empresa de más de 4.000 millones de facturación. Se trataba de un activo prácticamente intransferible; de una de las joyas de la corona, que diferencia a ACS como una de las grandes en servicios a utilities. Pero fuentes de toda solvencia aseguran que ha llegado el momento de escuchar ofertas por esta firma integrada en el grupo en 1989.

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