Sánchez decidió reorientar su empresa de ingeniería de instalaciones cuando comenzó a ver “nubarrones en el horizonte”, señala el gerente para referirse a la crisis económica. “Vi que no teníamos más remedio que tomar otro camino”, apunta. “Teníamos dos alternativas: la eficiencia energética o las energías renovables, que hasta la fecha eran una parte residual de la empresa. Descarté las renovables porque estaba todo vendido. La tajada grande la tenían las grandes y solo quedaban migajas para un montón de ingenierías. En cuanto a la eficiencia energética, podíamos hacer lo que veníamos haciendo: dar la vuelta a las instalaciones para hacerlas más eficientes. O bien, ver qué se nos ocurría en este ámbito”, apunta. Sánchez se decidió por la última opción.