Hace exactamente un año que se celebró la subasta de 710 megavatios de energías renovables (500 MW de eólica y 210 de biomasa). Aquella subasta era muy esperada en el sector porque ponía fin a la moratoria que impuso el PP nada más llegar al Gobierno para frenar la sangría de las subvenciones. Todos se prepararon para participar. Sin embargo, las grandes empresas fueron madrugadas por las firmas Forestalia y Grupo Jorge, ambas ligadas a la familia aragonesa Samper y con muy poca tradición en la materia. Los adjudicatarios se llevaron la mayor parte (Forestalia, 408 MW, y el grupo Jorge, 102) y no sin polémica porque ofrecieron construir las instalaciones a coste cero (es decir, sin cobrar subvención). También acudió a precio cero la portuguesa EDP, con 90 MW. El resto fue a parar a pequeñas empresas.

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