Diez años han pasado desde la llegada de la crisis financiera a España y el estallido de la burbuja inmobiliaria. Muchos factores han cambiado desde aquel entonces y uno de ellos son los tipos de interés que se pagan por tener una hipoteca, muy elevados por aquel entonces y muy bajos hoy. Algo que, sin embargo, se asoma invariablemente, cada vez que el cliente de un banco se plantea contratar un préstamo para la adquisición de su vivienda, es la duda sobre si es mejor un tipo fijo o uno variable.