En el verano del 2015 estaba en Argentina y viví en directo la campaña electoral. La situación de la economía era muy complicada y fue determinante para la victoria de Mauricio Macri. Habían entrado el año anterior en recesión y no había datos oficiales de inflación, pero los oficiosos la situaban próxima al 40%. La inversión era del 17% del PIB, una de las tasas más bajas de América Latina y tres puntos inferior a la de 2007 y el déficit público se disparó hasta el 6% del PIB.

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