Murcia es conocida en el negocio bancario como el canario en la mina. Es la alarma de la morosidad. Cuando se avecinan nubarrones en la economía, los empresarios murcianos son los primeros que dejan de pagar sus préstamos, relataba uno de los grandes banqueros de fin de siglo. Lo que sucedió ayer hace creer que Murcia también es la avanzadilla en la política española, pero es solo el detonador. La dinamita estaba en Cataluña.