Detrás de los dientes postizos de un vietnamita o un peruano se encuentra la misma fábrica española. Y se esconde una historia de amor. La chica de 18 años ve un anuncio donde se solicita una secretaria, la contratan, el jefe se enamora de ella, el padre no le permite que se case, ella vuelve a su pueblo natal en León, él va en su búsqueda y juntos comienzan de cero un negocio: fabricar dientes artificiales. De eso han pasado 64 años y Unidesa-Odi es la única fábrica en España dedicada a confeccionar piezas dentales. La empresa exporta sus productos a 52 países y los nietos del matrimonio de Ana María Álvarez y José Domínguez, los fundadores, ya tienen su escritorio en la oficina.