Así se fraguó el hundimiento de Pescanova

«No ha habido ningún engaño”, quizá “algunos errores de interpretación”, aseguró en la Audiencia Nacional, en sus más de siete horas de declaración en 2013, Manuel Fernández de Sousa. El expresidente de Pescanova, antaño admirado empresario en Galicia, es la cabeza de un supuesto fraude sistemático que, según el auto dado a conocer esta semana por el juez José María de la Mata, logró tergiversar las cuentas de la compañía por cantidades milmillonarias. El documento, de 131 páginas, desgrana algo parecido a una estafa piramidal, un trilerismo contable que generó decenas de miles de facturas falsas gracias a las que la pesquera conseguía liquidez a corto plazo para invertir en proyectos faraónicos de acuicultura que no lograban despegar para tapar los agujeros. Lo curioso del caso es que la huida hacia adelante se convirtió en la forma de trabajar común en una empresa cotizada con medio siglo de historia y una gran reputación. Terminó rescatada por la banca acreedora y funciona ahora bajo el nombre de Nueva Pescanova SL.

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