Una grúa de gran tonelaje eleva el ático prefabricado hasta el tejado del edificio. El montaje se suele realizar un domingo y en las semanas siguientes se rematan los acabados. Es casi el final de una historia en la que propietarios de edificios antiguos venden sus tejados para colocar viviendas industrializadas a cambio de una compensación económica y de poner al día su finca. Esto que también hace algún que otro arquitecto, como Philippe Simon sobre los tejados de París, está ganando protagonismo en España, especialmente en Barcelona.