En 2009 un consejero del Banco Central Europeo dijo: “Se sabe como se entra en las políticas heterodoxas pero no como se sale”. El BCE siempre fue por detrás de la Reserva Federal de Estados Unidos y por detrás de los acontecimientos durante la Gran Recesión hasta julio 2012. España, un país con 1,8 billones de euros de pasivos exteriores, estaba al borde de la salida del euro y estaba en riesgo no sólo la unión monetaria sino el proyecto europeo que se pactó tras la Segunda Guerra Mundial.