Las previsiones apuntan a que el uso de combustibles fósiles aumentará en 2023, lo que redundará en un incremento de las emisiones de CO2 a la atmósfera y el consiguiente calentamiento del planeta. A medio plazo, esta subida de los costes, acompañada del riesgo de desabastecimiento, podría acelerar la implantación de las energías renovables en Europa, China y EEUU. Sin embargo, el aumento de los tipos de interés se presenta como un enemigo de la acción climática que repercutirá en la inversión para implementar la energía verde. Leer