El Ayuntamiento de Barcelona reconoció ayer que la crisis política está afectando al turismo. El concejal de este área, Agustí Colom, explicó que «no se han producido cancelaciones, pero sí que las reservas para los próximos meses han caído o no están siguiendo los niveles de otros años». Es la primera vez que el Consistorio admite de manera institucional que el choque político tiene consecuencias sobre la principal fuente de ingresos de Barcelona. Días antes, el segundo teniente de alcalde, Jaume Collboni, ya había alertado en una entrevista en La Sexta de la caída de reservas hoteleras.