
BBVA deberá agregar un componente en efectivo de unos 2.000 millones de euros para hacer más atractiva su oferta por Sabadell.
Así lo recoge un informe elaborado por Barclays que publicó ayer, donde apunta que «si BBVA revisara su precio de la oferta (por Sabadell) para reflejar la prima actual, la propuesta implicaría una atractiva transferencia de valor a los accionistas de Sabadell».
La prima, que lleva en terreno negativo desde mediados del pasado enero, cerró la sesión en Bolsa de ayer en menos 13,26%, casi el mínimo histórico del -13,30% que alcanzó en la jornada bursátil de este martes.
La prima negativa supone una pérdida de valor para los accionistas de Sabadell de algo menos de 2.100 millones, cantidad con la que BBVA podría hacer más atractiva la oferta actual, según los expertos del banco inglés, que destacan que el hundimiento de la prima no ha hecho más que elevar la presión para que el banco comprador potencie la oferta.
Alantra y Deutsche Bank son otras firmas de inversión que abogan por que BBVA eleve la oferta un 20%. Esto es más de 2.000 millones.
En cambio, los expertos de Bank of America consideran «excesiva» la potencial mejora de 2.000 millones que descuenta el mercado.
El dividendo
Los expertos de Barclays creen que el macrodividendo de 2.500 millones (0,50 euros brutos por acción) que Sabadell anunció tras vender la filial británica TSB a Santander podría ser otra palanca para que BBVA mejore la oferta.
Los expertos de la entidad británica aseveran que BBVA tiene músculo financiero suficiente para plantear una mejora que cumpla con las expectativas de los analistas, inversores y grandes fondos.
El banco dirigido por Carlos Torres cerró el primer trimestre con una ratio de capital CET1 -que mide la solvencia- del 13,09%, 109 puntos básicos por encima de la banda alta del objetivo de solvencia para el cierre de 2025. Esta diferencia equivale a un exceso de 2.300 millones que BBVA podría emplear para endulzar la oferta.
En caso de que la operación no se materialice, los analistas de Barclays creen que el banco podría repartir el capital excedente entre sus accionistas a través de recompras de acciones o dividendos.