Barclays, Goldman y Société pagan hasta un 10% en bonos a minoristas

Las entidades ofrecen deuda con jugosos retornos y mínimos de inversión accesibles, aunque se trata de productos complejos con letra pequeña.

Nuevos productos en el escaparate de renta fija al que pueden acceder los inversores minoristas. La banca extranjera, personificada en Barclays, Goldman y Société Générale, ha lanzado diferentes emisiones de bonos con cupones que se mueven entre el 4% y el 10%, en función de los vencimientos y de la moneda elegida.

Se trata de niveles muy superiores a los productos a los que habitualmente acceden los inversores particulares, cuyo foco suele estar en las Letras del Tesoro, que pagan hasta un 2,45%, y los bonos soberanos, que rentan menos de un 3% a 10 años.

Eso sí, el inversor debe saber en todo momento que la adquisición de un bono corporativo conlleva riesgos diferentes a los de los otros productos. A diferencia de los depósitos, la deuda no está cubierta por ningún tipo de fondo de garantía y, por lo tanto, el inversor debe contemplar la posibilidad de que los títulos pueden ser impagados en caso de que la entidad pase por problemas y así lo decidan las autoridades de supervisión y resolución.

De entre las nuevas colocaciones, Goldman cuenta con dos bonos con vencimiento a 10 años, uno en euros que ofrece un retorno del 4%, y uno denominado en dólares cuya rentabilidad anual asciende al 6%. Ambas emisiones tienen vencimiento a 10 años. Por su parte, Société Générale también tiene dos colocaciones, en euros y dólares, por las que paga un 4,75% y un 8%, respectivamente, y cuyo vencimiento se extiende a 15 años.

Por último, Barclays cuenta con tres bonos diferentes dirigidos a minoristas que comparten el vencimiento a 20 años y su rentabilidad varía enormemente en función de la moneda. La colocación en euros paga un 5,4%, la de dólares, un 9,75%; y la de libras, un 10%.

La principal diferencia de esta deuda frente a otras emitidas habitualmente por las entidades es que está plenamente dirigida a inversores individuales y, como tal, tiene un requisito mínimo de inversión de apenas 100 euros en el caso de las de Goldman y de entre 1.000 o 2.000 euros para el resto. Habitualmente los bonos tienen mínimos de inversión de 100.000 euros, lo que dificulta enormemente la tarea de los minoristas de adquirir los títulos y diversificar correctamente su cartera, pues no cuentan con patrimonios tan elevados como los institucionales.

Amortización anticipada

Los bonos de las tres entidades tienen categoría de producto complejo debido a la opción de amortización anticipada contemplada en el folleto de emisión.

A pesar de que los títulos tienen diferentes horizontes temporales de vencimiento que se mueven entre los 10 y los 20 años, las entidades se reservan la opción de amortizar la colocación antes de que llegue a esa fecha. En el caso de Goldman y Société Générale, esta cláusula le permite recomprar los bonos a partir del primer año. En cambio, para Barclays la fecha fijada para la amortización anticipada se sitúa en los dos años para los bonos en libras y en cinco años para los denominados en euros y dólares. Una vez que se alcanza la fecha marcada en el folleto, los bancos colocadores pueden amortizar la emisión pagando al inversor su valor nominal, lo que quiere decir que no tendría que pagar una penalización si el precio de los bonos sube, algo que también es habitual cuando bajan mucho los tipos de interés.

Cuanto más bajen los tipos de interés, mayores incentivos habrá para que las entidades recompren esta deuda antes de tiempo, pues tendrán capacidad de volver a financiarse en el mercado a un menor coste. Esta cláusula es algo que reduce el potencial para negociar a esta deuda y obtener una rentabilidad extra por la vía del precio para sumarlo al jugoso cupón. Pese a ello, el perfil de los inversores minoristas suele mantener este tipo de inversiones hasta su vencimiento.

Los bonos de Goldman tienen una estructura de retribución normal por la que el inversor va recibiendo periódicamente el pago de su cupón. Los de Société y Barclays, sin embargo, tienen una letra pequeña adicional, pues el pago de todos los cupones se abona al final de la vida de la deuda.

El pago, al final

De esta forma, el bonista no recibiría retribución alguna hasta que los títulos alcancen su vencimiento o el banco decida amortizarlos anticipadamente a partir de la fecha contemplada en el folleto. En caso de que el inversor optase por vender sus títulos en el mercado secundario antes de tiempo sí recibiría los cupones correspondientes al tiempo que ha estado manteniendo la deuda en su cartera (cupón corrido). Conocer esta estructura es especialmente importante, pues una parte de la base de usuarios que invierte en renta fija lo hace buscando pagos recurrentes del cupón para luego reinvertir o destinar a gastos.

Las colocaciones son de volúmenes muy pequeños y la mayor parte se reparte entre los clientes de banca privada (altos patrimonios) de las propias entidades. Sin embargo, todas ellas han reservado un porcentaje para colocarlo directamente en el mercado. Estos bonos, independientemente de la moneda en la que se encuentren denominados, cotizan en la Bolsa de Italia, un país en el que existe una importante cultura de inversión en deuda corporativa y que tiene una oferta mucho más amplia que la española en este activo. Se pueden comprar a través de plataformas.