Barclays opta al final por llegar a un pacto con el Departamento de Justicia de Estados Unidos para revolver el litigio por el empaquetado y la emisión de deuda vinculada a hipotecas que eran insolventes. El grupo británico se compromete a hacer un desembolso por valor de 2.000 millones de dólares (1.623 millones de euros). Es el último banco que salda cuentas por los abusos que llevaron a la crisis financiera hace una década. Según su consejero delegado, Jes Staley, la sanción que les imponen es «justa y proporcionada».