BBVA aprovecha el alivio regulatorio para pausar su financiación y adelantar la de 2026

El banco ni siquiera repondrá todos sus vencimientos de deuda de 2025 y prepara ya la refinanciación del CoCo que vence el año que viene.

BBVA debería estar preparando este año el plan de financiación más intenso de su historia. Su calendario de vencimientos de deuda no tiene pausa y es incluso más apretado que el de 2024, cuando el banco hizo su cifra récord en emisiones.

Pero en el departamento que lleva las riendas de la financiación lo que reina es la calma. El banco tiene capital de sobra y la regulación ha sido más benigna de lo previsto, así que las necesidades para el ejercicio son tan reducidas que el plan de emisiones de 2025 incluye prefinanciaciones de 2026.

La cifra total que BBVA aspira a colocar en deuda desde la matriz estará entre los 4.000 y los 5.000 millones de euros este ejercicio, según los cálculos avanzados a los analistas. Es mucho menos que los 8.842 millones de euros que puso en el mercado el año pasado y no llega ni a la mitad de los 12.800 millones que tiene en vencimientos.

No necesita más. Buena parte de los bonos sénior preferentes y no preferentes que maduran este año se quedarán sin reponer porque las previsiones de impactos regulatorios que motivaron su venta no se han cumplido.

Cálculos demasiado altos

Europa ha sido mucho más laxa de lo que se esperaba en la aplicación de la última fase de Basilea III y eso ha dinamitado los cálculos que los grandes bancos llevan años haciendo para prepararse para ese momento, que iba a ser enero de este año.

Algunas exigencias se han retrasado y otras, suavizado. BBVA piensa que le basta con emitir entre 1.000 y 2.000 millones bonos sénior para cuadrar los colchones anticrisis que le piden las autoridades, a pesar de que los vencimientos de esta deuda suman 6.700 millones entre la preferente y la no preferente.

Eso deja el mayor protagonismo en manos de los bonos contingentes convertibles (CoCos o AT1). Si todo sale según lo previsto, BBVA pretende poner 2.000 millones de euros en el mercado.

Ya tiene la mitad del camino hecho, porque ha emitido 1.000 millones de dólares (965 millones de euros) para atender en marzo la primera ventana de amortización de un CoCo por la misma cuantía, pero podría haber cumplido ya su meta si no se hubiera puesto deberes extra.

Los otros 1.000 millones que le faltan por emitir este año no refinanciarán ningún otro vencimiento de 2025; su destino es prefinanciar la primera ventana de amortización de un CoCo de 2026.

Déficit

Eso significa que BBVA seguirá teniendo un déficit de capital Tier 1 Adicional (el que se llena con los CoCos) sobre el máximo que los reguladores le permiten tener, lo que obliga al banco a cubrirlo con solvencia de máxima calidad (CET1). No le importa. La entidad tiene exceso de capital pata negra (12,88%, cuando su objetivo está entre el 11,5% y el 12%) y está cómoda con el reparto entre los distintos componentes.

Su intención es mantener ese balance hasta que el CET1 se normalice, ya sea por inversiones, por lo que consuma la opa sobre Sabadell en caso de tener éxito o por el reparto a los accionistas.

La última parte del plan de financiación de BBVA son 1.000 millones de euros en deuda subordinada y la tiene ya cubierta. El banco acaba de colocar esa emisión en el mercado con una demanda que casi ha quintuplicado la oferta.

BBVA no descarta que a eso se una alguna operación en cédulas hipotecarias, pero sin ningún compromiso y solo si las necesidades de liquidez y del balance lo aconsejan.

Los 5.000 millones previstos como máximo harán que 2025 sea el año más calmado en los mercados de deuda para BBVA desde 2021. La venta de su filial de banca minorista en Estados Unidos y la inyección de 9.600 millones de euros que supuso hicieron entonces prácticamente innecesarias las emisiones y ahora la actividad también estará contenida, aunque un mayor crecimiento del previsto o la compra de Sabadell pueden cambiar el escenario.