
El banco ya ha desmantelado la oficina de integración que creó a principios de año y ha reubicado a la mayor parte de los empleados en sus puestos iniciales.
BBVA aún tiene tarea pendiente relacionada con la opa fallida sobre Banco Sabadell. En las casi dos semanas que han transcurrido desde que el mercado conoció el fracaso de BBVA en la operación bancaria del año, la entidad se ha centrado en la presentación de los resultados del tercer trimestre, que tendrá lugar este jueves. Pero también ha dedicado parte de su tiempo en reordenar los equipos que confeccionó por y para la opa sobre Sabadell.
Una de las primeras medidas que BBVA tomó tras conocer que apenas había conseguido el 25% de los derechos de voto de Sabadell fue desmontar la oficina de integración.
El banco creó a principios de año una división específica que durante los meses que ha estado activa se ha dedicado a recopilar datos de Sabadell y a trabajar en los aspectos vinculados a la operación.
El objetivo principal de la oficina de integración era avanzar y allanar todo lo posible la hipotética futura fusión con la entidad catalana.
Fuentes conocedoras indican a EXPANSIÓN que el banco ya ha reubicado a la mayor parte de las pocas decenas de personas que trabajaban en la oficina en sus puestos originales.
Parte del personal de la oficina trabajaba a tiempo completo en la futura integración de Sabadell, mientras que otros empleados compaginaban sus labores diarias con las tareas de la oficina de integración.
No obstante, hay determinados empleados que aún no conocen su nuevo destino en la entidad. Y uno de ellos es Jordi García Bosch, el responsable de la oficina de integración y uno de los directivos de confianza de Carlos Torres, presidente de BBVA.
Fuentes oficiales declinaron hacer comentarios al respecto.
La cúpula de BBVA consideró que la labor del responsable de la integración de Sabadell era elemental en la estrategia de la entidad y, por ello, liberó a principios de año a García Bosch de sus funciones como responsable global de Estrategia, Finanzas e Ingeniería de Control de la entidad, requiriéndole que se centrase única y exclusivamente en la oficina.
Su puesto lo asumió Juan Calatrava, quien permanece en dicho cargo, según detalla en su perfil de LinkedIn. Antes era jefe de Estrategia de la Plataforma Digital y de Innovación de la división tecnológica del banco.
García Bosch asumió las riendas de la oficina de integración y coordinó cinco divisiones que dependían de la oficina.
La entidad creó unidades dentro de la división especializada para involucrar todo lo posible al personal con la opa, tal y como avanzó el pasado 22 de abril EXPANSIÓN.
La oficina de integración estaba compuesta por la división de Integración de Negocio; la de Integración Tecnológica; la de Integración de Operaciones; la de Recursos Humanos, y la de Integración Financiera.
Cada unidad estaba liderada por un directivo especializado de la casa. Todos ellos reportaban a García Bosch. Entre los líderes destacaban Antonio Viejo Bermejo, director de Transformación de Datos e Ingeniería en España, y Rafael Pintado García, director de Transformación y Productividad en la dirección territorial de Cataluña, quienes han retornado a sus puestos originales.
Situación actual
Tras fracasar la opa, BBVA busca ahora encaje en el organigrama a García Bosch.
En el seno de la entidad están centrados en los objetivos comerciales fijados para el cierre de este año, que promete ser récord. Consideran que la finalización de la opa es reciente y, por el momento, la prioridad de la directiva es mantener el buen ritmo del negocio.
Un precedente que se puede asemejar a la situación actual de Jordi García Bosch es el de Javier Rodríguez Soler cuando BBVA vendió su negocio en Estados Unidos.
Rodríguez Soler lideró la unidad estadounidense de BBVA hasta principios de junio de 2021, cuando el banco cerró la venta de la filial por cerca de 10.000 millones de euros.
Pese a que anunció que seguiría operando en EEUU a través de su bróker BBVA Securities y con la sucursal de Nueva York, el puesto de Rodríguez Soler perdió peso en el organigrama del grupo.
Un mes después de cerrar la venta de la filial en EEUU, el banco creó la división global de Sostenibilidad y puso al frente a Rodríguez Soler.
Al tiempo agregó a sus funciones la dirección del negocio de Banca de Inversión.
Estrategia en España: crecimiento orgánico
El fracaso de la opa no ha minado el optimismo de BBVA de cara a los próximos años. Meses antes de que el mercado conociera el desenlace el periodo de aceptación, el banco informó el pasado julio de las líneas maestras de su nuevo plan estratégico hasta 2028, en el que los objetivos más ambiciosos son generar 48.000 millones de euros en ganancias y repartir a los accionistas 36.000 millones.
Por entonces, Onur Genç, consejero delegado de la entidad, remarcó que los ambiciosos objetivos a cuatro años vista no incluían el efecto que podría provocar en las cuentas la potencial integración de Banco Sabadell.
Ahora que BBVA sabe que en su futuro a corto plazo no entra Sabadell, en la entidad confían en que el plan estratégico será más que suficiente para ganar cuota en el mercado nacional, que era uno de los objetivos que perseguía con la fusión con Sabadell. Los principales directivos han rechazado la posibilidad de acometer una nueva operación corporativa con otra entidad y, también, una tercera intentona con Sabadell.
Apuesta por sí mismo y prevén crecer a buen ritmo en solitario.
El primer alto en el camino lo tiene este jueves, jornada en la que BBVA presenta sus resultados correspondientes al tercer trimestre de 2025. El consenso de mercado compilado por Bloomberg augura un beneficio hasta septiembre cercano a 8.000 millones de euros. Esto sería casi un 5% más de lo que ganó en el mismo periodo del ejercicio anterior.
De cara a lo que resta de año, los analistas prevén que BBVA gane un récord de más de 10.400 millones.