
El banco juega la baza de la retribución y de la evolución bursátil para ganar la batalla en la opa. El ingreso extraordinario por TSB también engrosará la remuneración.
BBVA está dispuesto a jugar hasta las últimas consecuencias la baza de la retribución al accionista como factor clave para convencer a los accionistas de Sabadell de que acepten la opa hostil que ha lanzado. El banco asegura que su propuesta en dividendos ya es superior a la de su rival, pero ha añadido otro caramelo más: las mayores sinergias elevarán la remuneración.
La batalla se había centrado hasta el momento en el corto plazo y ahí es donde Sabadell ha puesto todo su arsenal, incluyendo el dividendo extraordinario de 2.500 millones de euros por la venta de su filial británica TSB que pagará en 2026.
BBVA ha comenzado a poner las luces largas. Considera que es donde tiene más que ganar por su mayor capacidad de generar recursos y ha querido hacérselo ver a los accionistas de Sabadell.
Reparto
Su política es repartir entre el 40% y el 50% del beneficio entre los inversores y devolverles en forma de dividendo o de recompra de acciones todo lo que exceda del 12% de capital CET1. Ambos parámetros se verán aumentados con los nuevos cálculos que ha hecho al lanzar la opa definitiva, según recoge el folleto registrado en la CNMV y han manifestado sus principales directivos.
Las sinergias previstas son una de las fuentes del incremento. BBVA reconoce que serán menores mientras siga vigente el veto a la fusión impuesto por el Gobierno, pero a partir de 2029 las ha aumentado. Son 50 millones de euros más cada año hasta llegar a los 900 millones anuales.
La intención del banco es que estas mayores ganancias cuando se realice la fusión, y siempre que la opa triunfe, impulsen el beneficio por acción, «lo que, a su vez, permitiría incrementar la remuneración al accionista en la medida en que se mantenga la distribución anual», señala el folleto.
Habrá que esperar a 2029 para que se confirme de forma efectiva, pero mientras tanto la venta de TSB también supondrá un revulsivo para la retribución. El reparto que ha anunciado Sabadell con el dinero que ingresará por la desinversión se producirá cuando se haya liquidado la opa hostil. Si es exitosa, BBVA será accionista y cobrará la parte que le toca.
Ese dinero es una inyección en vena para la ratio de capital del banco, que subirá en consecuencia y hará que el CET1 se eleve más de lo previsto sobre el 12% a partir del cual BBVA se ha comprometido a distribuir el exceso.
El presidente y el consejero delegado de BBVA, Carlos Torres y Onur Genç, respectivamente, han prometido que ese sobrante se distribuirá como todos los demás y que supondrá más retribución extraordinaria para los accionistas de la entidad, ya sea en forma de recompra de acciones o de dividendo.
Munición a largo plazo
La filosofía que está intentando trasladar BBVA es que Sabadell ha gastado prácticamente todos sus cartuchos y que a partir de ahora tendrá más difícil mantener su política de dividendos, según aseguran fuentes financieras. Por eso ha elegido presentarse como un banco capaz de seguir elevando la retribución en el largo plazo.
Es la misma estrategia que está usando con la Bolsa. BBVA considera que Sabadell también ha agotado todo su potencial en ese frente, que cotiza a máximos históricos y que la única razón es la opa. Si desaparece porque es rechazada por la mayoría del capital, lo que seguirá es una caída de la cotización, explican las mismas fuentes.
«Los múltiplos de BBVA implican potencial de subida», afirma la presentación que ha distribuido entre los inversores. Según los datos que ha trasladado al mercado, Sabadell cotiza un 1,4% por encima de lo que marca el consenso para el sector español y europeo. BBVA, en cambio, está un 8,3% por debajo. Eso implica que el primer valor está caro y tiene riesgo de caer, mientras que el segundo está barato y tiene papeletas para subir.
Eso no era así cuando no existía una opa que condicionara la evolución en Bolsa de los dos bancos, argumenta BBVA. Entonces Sabadell cotizaba con un descuento del 4,1% y su rival estaba un 2,7% por encima de la media.
Sabadell ve la situación de otra manera. El plan estratégico a 2027 que ha presentado el banco contempla un beneficio superior a los 1.600 millones de euros conseguidos en 2024 y una rentabilidad ROTE del 16%, por encima del 14% del año pasado y del 14,4% del primer semestre de 2025.
Con ese impulso, el banco promete que el dividendo efectivo por acción de 2025, 2026 y 2027 superará el de 2024 y que la remuneración total al accionista ascenderá a 6.300 millones de euros en estos tres años, lo que dará alas a la cotización y permitirá que no se resienta si la opa fracasa.