
S&P Global hace un test de estrés arancelario al sector bancario europeo. Hay entidades que perderían más de la mitad del beneficio bruto este año en caso de escalada.
Donald Trump es la nueva amenaza global para los resultados de los bancos y BBVA es la gran entidad española mejor preparada para combatirlo si su ataque a la economía es extremo, según S&P Global. Sabadell saldría perdiendo bastante más en todos los escenarios.
La agencia de ráting tiene claro que el presidente de Estados Unidos es la piedra más grande que acecha el camino del sector financiero en Europa. «Las perspectivas macroeconómicas europeas están sujetas a una elevada incertidumbre y el aumento de los aranceles comerciales de Estados Unidos es la principal fuente de riesgo a la baja«, asegura.
El impacto no será igual para todos los bancos. S&P se ha lanzado a medirlo y ha sometido a las 90 principales entidades europeas a una prueba de resistencia que ha consistido en estresar sus carteras de préstamos para ver cómo saldrían del envite. Su conclusión es que el sector superará el golpe, aunque con mucha dispersión entre bancos y países. Algunos casi no sentirán el impacto; otros se tambalearán bastante.
Menos ganancias
«Nuestro test de estrés revela que los impagos crediticios de los sectores con mayor riesgo debido a su dependencia del comercio estadounidense podrían reducir la mediana de los beneficios antes de impuestos de la banca entre un 17% y un 29% este año», explica la agencia de ráting.
Sin llegar a la zona roja de la tabla, España sale peor que la media. El impacto que sufrirán sus entidades va de un mínimo del 21% para el banco con mejores perspectivas en el escenario más amable (los aranceles son moderados y los impagos solo afectan a los sectores más expuestos a ellos) al 52% del que sufre más si la escalada se dispara (guerra generalizada entre Estados Unidos y Europa que llega a la inmensa mayoría de las industrias), pasando por el 33% de media si el Viejo Continente contraataca, pero de forma moderada (escenario 2 o intermedio).
Sabadell es el más afectado entre los bancos españoles cotizados. Perdería el 28% de sus beneficios brutos de 2025 en el escenario conservador, el 37% en el intermedio y el 46% en el extremo. Bankinter es el siguiente, con una caída entre el 26% y el 45%.
Al otro lado están los tres más grandes, puesto que Unicaja ha quedado fuera del examen de S&P. BBVA es el que menos sufriría, aunque el impacto también sería grande. Un ataque arancelario a gran escala le restaría el 31% de sus ganancias brutas, en un recorte que bajaría al 28% en el escenario intermedio y al 23% en el más benigno.
Solo en este último se vería superado por CaixaBank. Es el menos afectado si las hostilidades son de baja intensidad (21% de recorte del beneficio), pero, en caso de recrudecimiento, el golpe se elevaría hasta el 29% en el escenario intermedio y el 36% en el peor.
Santander se queda cerca de BBVA. El banco vería evaporarse el 23% de sus ganancias en el desenlace menos gravoso, el 28% en el central y el 32% en el más extremo.
No cotizados
S&P también ha incluido dos bancos españoles no cotizados en el examen: Abanca e Ibercaja. Las perspectivas para el primero son negativas, ya que Trump puede restarle entre el 31% y el 52% de sus beneficios. En cambio, Ibercaja está en la zona media de la clasificación de impactos nacional, con una horquilla del 25% al 39%.
Más allá de los Pirineos, Crédit Agricole, Rabobank, Commerzbank o BPCE están mucho peor. Los cuatro forman parte del grupo de los seriamente damnificados por la fuerte exposición que tienen a los sectores potencialmente más afectados por los aranceles, lo que puede poner en riesgo hasta el 70% de sus beneficios brutos de este año.
Los bancos europeos que respiran con alivio son los que tienen modelos de negocio especializados en campos que los dejan fuera del alcance de la crisis arancelaria o los colocan muy en la periferia. Son entidades pequeñas como Mediolanum, De Volksbank, Klarna o Fineco.
El zarpazo llegará a los grandes en todos los casos, aunque hay distintas suertes. A Barclays le restaría un 11% de sus beneficios como máximo, mientras que Deutsche Bank y HSBC se irían al 30%, UniCredit subiría al 37% y BNP Paribas, al 43%.