BBVA logra una victoria en la SEC que le deja todas las puertas de la opa abiertas

El banco mantiene su aspiración de conseguir la mayoría de Sabadell, pero ahora podrá decidir en el último minuto si baja el nivel de aceptación en caso de que no llegue al 50%.

BBVA lo ha pedido y la poderosa Comisión de la Bolsa de Estados Unidos (SEC) se lo ha concedido. El banco tendrá manos libres para decidir en el último momento si sigue adelante con la compra sobre Sabadell incluso con un nivel de aceptación en la opa hostil inferior al 50%. Era una de las trabas que le ataba en la operación y que ahora le permite empezar la partida con todos los desenlaces a su alcance.

Establecer un nivel mínimo de aceptación en una opa es voluntario. BBVA ha decidido que la suya sobre Sabadell tenga esa cláusula y que no se haga efectiva si no alcanza la mayoría de los derechos efectivos de voto del banco opado.

Así se lo ha comunicado a la CNMV española. El problema es que también lo ha hecho en la SEC estadounidense y las dos instituciones tienen concepciones distintas de lo que significa esa cláusula.

Más flexibilidad

España es más flexible. BBVA puede lanzar la opa, esperar a que acabe, contar las acciones que han acudido al canje y renunciar al límite mínimo de aceptación en caso de que sea inferior al 50% si considera que eso le conviene.

En Estados Unidos la regulación es más rígida. Si BBVA dice en el folleto que renunciará a la operación si no alcanza la mitad del accionariado, esa afirmación es inamovible una vez cerrada la opa. Solo sería posible el cambio si lo decide con una antelación mínima de cinco días sobre el fin de la oferta y entonces aún no sabría el nivel de aceptación.

El banco ha preferido reducir el nivel de compromiso y le ha pedido a la SEC que acepte que esa promesa valga en Estados Unidos lo mismo que en España. Es decir, que pueda deshacerse en caso de necesidad una vez conocido el desenlace de la opa. Lo solicitó por carta el 2 de septiembre y la SEC se lo concedió dos días después.

BBVA mantiene que su aspiración es controlar Sabadell con una mayoría del capital. Es su meta en la opa y el objetivo que persigue.

«Lo que está clarísimo es que hemos condicionado la oferta a conseguir más de la mitad de los derechos de voto y eso está ahí por una razón», aseguró ayer en la presentación de la opa Carlos Torres, presidente de BBVA.

«Esa condición la hemos puesto por una razón muy clara y nuestra intención es mantenerla», añadió el ejecutivo.

Sin embargo, después de una carrera de fondo que ya dura 16 meses, el banco prefiere no cerrar ninguna vía.

Control

Sin un núcleo duro que pueda hacer frente a un accionista con un paquete importante de títulos, BBVA tiene la capacidad de controlar Sabadell con participaciones muy inferiores al 50%.

Es una baza que le permite jugar más fuerte y que dificulta la tarea de Sabadell. Ya no se trata de retener a la mitad de su accionariado y de convencer especialmente a los accionistas particulares, mucho más reacios a la opa que los institucionales.

Basta con que un puñado de fondos de inversión cedan sus acciones a BBVA para desequilibrar la balanza, porque el banco puede bajar sin problemas el nivel de aceptación al 30%, según el nuevo acuerdo con la SEC.

El movimiento también demuestra hasta dónde está dispuesto a llegar BBVA para ganar el pulso a Sabadell. Es su segundo intento de fusión y en el banco consideran que es su última oportunidad.

Luego tendrá que hacer cuentas y ver si le salen los números, porque seguir adelante con la opa si logra más del 30%, pero menos del 50%, implica lanzar otra oferta por la totalidad con unas condiciones que pueden no ser las actuales. Por el momento, sin embargo, se ha dejado todas las puertas abiertas.