
Cree que los «impactos negativos derivados de la pérdida de clientes por el solapamiento y las estrategias de captación de competidores» se reducen por la obligación de mantener los dos bancos independientes. Afirma que «considerará» mantener las dos sedes en el momento en el que se produzca la fusión.
BBVA ve contenido uno de los principales riesgos que asumiría con la integración de Sabadell: la salida de clientes y de negocio que caracteriza las fusiones.
El banco constata que la condición impuesta por el Gobierno de mantener las dos entidades independientes limitará la capacidad de ahorros en los próximos años, pero, a la vez, también reducirá las duplicidades de clientes y los intentos de otros bancos de arrebatarle negocio.
«Las adquisiciones son inherentemente arriesgadas (…) Podrían darse potenciales impactos negativos derivados de la pérdida de clientes como consecuencia de su solapamiento y las estrategias de captación de clientes por parte de competidores», reconoce BBVA.
«Las estimaciones de sinergias no contemplan ningún impacto asociado a sinergias de ingresos, ni en sentido positivo (como incrementos por venta cruzada, mayor productividad derivada de mejores prácticas, etcétera) ni negativo (como posibles pérdidas de negocio por solapamiento de clientes, entre otros)», explica el banco en el folleto de la opa.
«No obstante, la experiencia de BBVA en operaciones similares sugiere que las sinergias positivas de ingresos suelen superar a las negativas, especialmente considerando que ambas entidades operarán de forma independiente durante, al menos, los tres primeros años, lo que contribuirá a mitigar de manera significativa cualquier riesgo relacionado con sinergias negativas», anticipa.
BBVA calcula que las sinergias netas positivas de ingresos podrían comenzar a materializarse ya en el primer año tras la liquidación de la oferta, «impulsadas por la implementación progresiva, conforme a las decisiones de gestión que, en su caso, adopte de forma autónoma cada entidad, de las mejores prácticas comerciales entre ambas entidades».
«Estas sinergias estarán fundamentadas, principalmente, en las oportunidades de negocio derivadas de la combinación de sus capacidades complementarias y en el alcance internacional de BBVA como grupo financiero», indica el folleto.
Más crédito
La entidad presidida por Carlos Torres estima que la fusión de ambas entidades se traduciría en una capacidad de financiación adicional de 5.400 millones de euros desde el momento en que se ejecute la fusión: «La capacidad adicional de financiación se ha calculado con base en las sinergias, cuya consecución permitiría generar aproximadamente 644 millones de euros anuales de beneficios adicionales netos. De estos beneficios, tras aplicar la política de distribución de dividendos de BBVA [de hasta el 50% del resultado], 322 millones se reinvertirían como capital. Este capital adicional, manteniendo una ratio de solvencia del 12%, permitiría al grupo aumentar sus activos ponderados por riesgo en 2.700 millones de euros».
«Asumiendo que los nuevos préstamos tendrán una ponderación de riesgo promedio estimada del 50% (en línea con el promedio del crédito para hogares y empresas de BBVA en España), el incremento en 2.700 millones de activos ponderados por riesgo se traduciría en una capacidad anual para conceder financiación adicional de aproximadamente el doble, esto es, aproximadamente 5.400 millones de euros», calcula.
Doble sede
La cúpula de BBVA ha señalado que el grupo resultante de la integración de los dos bancos tendrá una doble sede. BBVA, sin embargo, se expresa de una manera menos categórica en el folleto de la operación, al apuntar que este es un escenario que «considerará».
«Una vez que la Condición del Consejo de Ministros deje de estar en vigor y tras la fusión de ambas entidades [dentro de entre tres y cinco años], BBVA tiene intención de mantener su compromiso y arraigo en los territorios y, en particular, considerará mantener una doble sede operativa en España, una de ellas en el centro corporativo de Banco Sabadell en Sant Cugat (mientras que la otra permanecería en la sede actual de BBVA en Madrid)», dice el folleto.
El calendario de la futura fusión
El folleto de la opa también deja entrever un calendario más abierto respecto a cuándo podría producirse la eventual fusión legal entre BBVA y Sabadell.
La ejecución de la fusión en tres años se daría en uno de los mejores los escenarios. BBVA reconoce que el levantamiento de la condición del Gobierno dentro de tres años se producirá si el Ministerio de Economía así lo acuerda y los criterios que utilizará para ello son «inciertos».
La condición vigente del Gobierno afecta, además, al proceso de solicitud de autorización de la fusión, pero no a la autorización en sí misma. En ésta, volvería a jugar un papel clave el Gobierno y, además, el consejo de administración y la junta de accionistas de Sabadell.
«Una vez que la condición del Consejo de Ministros deje de estar en vigor, lo que ocurrirá pasados tres años desde su aprobación (plazo que podrá extenderse, como máximo, por dos años adicionales), BBVA tiene intención de promover la fusión por absorción de Banco Sabadell. Dicha fusión requeriría la formulación de un proyecto común de fusión por los respectivos consejos de administración de BBVA y Banco Sabadell, la aprobación de dicho proyecto común de fusión por los accionistas de BBVA y de Banco Sabadell, así como la obtención de la autorización de la persona titular del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa», concluye.