La división aporta casi el 30% de las ganancias del grupo, después de elevar los resultados gracias al crecimiento internacional y la apuesta por los clientes financieros.
BBVA tiene un plan para su banca de inversión: convertirla en un negocio clave para el crecimiento del grupo. La entidad ha fichado varias decenas de banqueros en los grandes internacionales del sector, ha ampliado su estrategia para dar acceso a todo tipo de clientes y ha apostado por las operaciones transfronterizas. En menos de tres años, el beneficio se ha duplicado.
La división de Corporate & Investment Banking (CIB) es responsable de casi el 30% de la ganancia neta del grupo y del 27% si se miden solo las unidades operativas, según los datos a cierre del tercer trimestre, aunque este negocio no incluye ajustes por hiperinflación, lo que distorsiona ligeramente las cifras.
Suyos son 2.341 millones de euros en beneficios, después de aumentarlos a un ritmo del 31,8% a tipo de cambio constante en lo que va de año. Es más del doble de los menos de 1.000 millones del mismo periodo de 2022, depurados por el ajuste que hizo el ejercicio pasado por la reasignación de actividades.
Por delante
La cifra de BBVA supera las ganancias de la banca de inversión de Santander, que han ascendido a 2.168 millones de euros en los nueve primeros meses de 2025, aunque cada entidad contabiliza sus divisiones de forma diferente y no incluye exactamente los mismos negocios en sus resultados.
Los ingresos de BBVA CIB también son récord (4.832 millones de euros, con un alza del 27%), y el negocio transfronterizo ha sido clave. Es una de las grandes apuestas del banco, que ha conseguido que el 43% de la facturación total llegue por esa vía. Estados Unidos, Reino Unido y México son los principales artífices, pero Brasil también se está sumando al empuje.
La banca de inversión ha desarrollado productos específicos que facilitan las transacciones internacionales de sus clientes y que les permiten tener cubiertas sus necesidades más allá de sus países de origen, según asegura la entidad.
La segunda pata es el crecimiento en tipología de clientes. BBVA siempre ha sido fuerte en empresas, pero ahora quiere balancear sus ingresos con la misma potencia entre los inversores institucionales.
Son los grandes fondos de inversión y soberanos, los bancos, las aseguradoras o el capital riesgo, y son clientes importantes, porque tienen mucho dinero para hacer operaciones y elevadas necesidades de financiarlas. BBVA quiere que tengan el mismo peso en sus cuentas que los clientes corporativos y buena parte de los fichajes que ha hecho en los últimos años y que sigue haciendo son para reforzar esta unidad, que capitanea Juan Blasco.
Crecimiento
La intención es ir a más en todos los campos. BBVA tiene la meta de duplicar en 2029 los ingresos que registró la banca de inversión el año pasado. «Vamos a hacer crecer el negocio de CIB», ha prometido el consejero delegado del grupo, Onur Genç.
Con más operaciones internacionales y un aporte mayor de los clientes más sofisticados, Estados Unidos y Reino Unido están ganando protagonismo en las cuentas de la banca de inversión.
Estos dos países, junto con alguna geografía menor en la que está presente BBVA, han generado el 20% de los beneficios de la banca de inversión en los nueve primeros meses del año. Son cuatro puntos más que cuando empezó 2025 y se los han robado al resto de mercados, que también crecen, pero no han podido seguir el ritmo de los países anglosajones.
BBVA ya gana más en banca de inversión en Estados Unidos y Reino Unido que en España, que aporta el 17% del resultado, y cada vez se acerca más a México, que supone el 23%.
Ganancias por volatilidad
Turquía todavía está en un inalcanzable 30% porque sus cifras no incluyen ajustes por hiperinflación y porque la volatilidad en la que vive el país es el caldo de cultivo perfecto para que sus empresas contraten servicios financieros y protecciones para cubrirse ante los vaivenes financieros y del tipo de cambio.
BBVA quiere seguir creciendo en todos los países y en todos los productos de la banca de inversión, pero en 2025 el crédito está siendo el activo estrella. Los préstamos corporativos a empresas de Estados Unidos, Reino Unido, México y Europa han sido decisivos en la mejora del beneficio.
España ha contribuido a la tendencia con los productos más sofisticados. Su fortaleza han sido las financiaciones estructuradas.
«En un entorno condicionado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los mercados financieros, la actividad de financiación corporativa ha mostrado resistencia y un sólido dinamismo, registrando un incremento muy relevante de los ingresos durante los nueve primeros meses del año», señala BBVA.
