Las delicias turcas se le han atragantado a BBVA. Criticado por ser menos intrépido en su política de compras que Santander, el banco que preside Francisco González desembarcó en Turquía en 2010. Allí compró el 25% del Garanti, el segundo mayor banco del país, a 8 liras por acción. La entidad otomana gustaba mucho al segundo mayor banco español, que así entraba en una economía que crecía a ritmos del 8%, con un sistema financiero en pleno desarrollo y millones de potenciales clientes.