“Las reglas aplicadas en este caso están completamente en línea con el marco legal que se puso en marcha después de la crisis”, defendió una portavoz de la Comisión, que aludió al “interés general” como todo argumento. Italia inyectará 17.000 millones de euros de los contribuyentes, que acuden al rescate de la deuda de mayor calidad de esos bancos. Bruselas aprobó ese movimiento durante el fin de semana, con el argumento de que esas ayudas de Estado no distorsionan la competencia al desaparecer esos dos bancos. Pero es Intesa, uno de los grandes de la banca italiana, quien recibirá esa inyección en sus balances, y abre una nueva fórmula —a la italiana— para evitar quitas a los bonistas de mayor calidad. Una nueva fórmula disponible, eso sí, siempre que un país disponga de suficientes elementos de presión en Bruselas.