España exhibe una buena carta de presentación el mismo día que presenta candidato al BCE. Lo hace con una salida de la crisis relativamente sólida y equilibrada: hizo parte de los deberes durante la Gran Recesión y hoy registra un superávit exterior impensable hace 10 años, si bien sigue con niveles insoportablemente elevados de deuda, desempleo y riesgo de pobreza.