El mayor grupo hotelero español se encuentra bajo el radar de Bruselas. Las autoridades de Competencia investigan si Meliá fijó precios diferentes según la nacionalidad o el país de residencia de los clientes, lo que en caso de confirmarse violaría las normas europeas y expone a la compañía a recibir una multa. «La Comisión acoge favorablemente la iniciativa de los hoteles para desarrollar e introducir mecanismos innovadores de fijación de precios que maximicen la ocupación de las habitaciones, pero ni los hoteles ni los operadores turísticos pueden discriminar a los clientes en función de su ubicación», afirma el comunicado del Ejecutivo comunitario.