El mecanismo de ayuda europeo (Mede) pondrá hoy sobre la mesa la mil veces prometida oferta de reestructuración de la deuda griega, según un borrador de la propuesta. Los socios del euro están dispuestos a aumentar los plazos de amortización más allá de los 32 años, eliminarán penalizaciones (relacionadas con viejos objetivos incumplidos de privatización) y reducirán el pago de intereses de algunos créditos sustituyendo tipos de interés variables por fijos. Eso supondría rebajar algo más de 20 puntos el peso de la deuda griega, que se sitúa en torno al 180% del PIB y podría irse hasta un insostenible 250% en 2060 si Europa no se rasca el bolsillo. El plan reduce un 5% los pagos anuales por el servicio de la deuda en Atenas. Pero deja las medidas más ambiciosas para más adelante, tal como se pactó en mayo: para después de las elecciones alemanas.