Dos décadas después de la creación del euro y tras años y años de debates, hojas de ruta y agendas de reforma, la Comisión Europea propone hoy el primer presupuesto del euro anticrisis, fundamental para completar la arquitectura incompleta de la moneda única. La Función Europea de Estabilización de la Inversión (EISF, por sus siglas en inglés: el enésimo acrónimo relacionado con el euro) ascenderá a 30.000 millones de euros, con un impacto económico del 0,000026% del PIB de la eurozona. Se trata del primer instrumento de solidaridad creado tras los 10 últimos años de crisis: un crédito sin intereses y sin condiciones para que el país afectado por una crisis (con un súbito aumento del desempleo, como le ocurrió a España desde 2010) pueda mantener la inversión pública. Bruselas tenía planes para hacer mucho más, pero la propuesta se queda muy por debajo de lo que piden voces como la del presidente francés Emmanuel Macron. «Esto es lo que hay: una especie de fondos zanahoria«, admiten las fuentes consultadas en la capital europea.