Bufetes oportunistas buscan elevar la oferta de Santander por Webster

Al menos cuatro despachos especializados de EEUU se movilizan en busca de posibles accionistas descontentos de Webster para promover demandas o subidas de precio.

Bufetes oportunistas de EEUU están intentando movilizar a posibles accionistas descontentos de Webster Bank con vistas a promover demandas colectivas o una mejora de la oferta presentada por Santander.

Estos movimientos son habituales en EEUU en caso de operaciones corporativas, especialmente si la transacción prevé un pago combinado en efectivo y acciones. Los inversores de Webster recibirán 48,75 dólares en efectivo y 2,0548 títulos de Santander por cada una de sus acciones, con una prima del 14% sobre la cotización durante los tres días previos al anuncio de la operación el pasado martes.

Fuentes jurídicas señalan que estas iniciativas no suelen derivar en demandas, aunque implican cierto riesgo.

Las investigaciones lanzadas por los despachos, paso previo para la formulación del litigio, buscan determinar si la oferta de Santander «es adecuada o infravalora» Webster.

Las firmas reclaman «información adicional» sobre la transacción y ponen el foco en los «deberes fiduciarios» de los gestores de Webster frente a sus accionistas.

También argumentan que el acuerdo suscrito entre Santander y Webster incluye «límites no razonables» a propuestas competidoras, imponiendo al banco estadounidense una «penalización significativa» si acepta otra oferta (415 millones de euros).

La presidenta de Santander, Ana Botín, indicó la semana pasada, al presentar la operación a los analistas, que el grupo no contempla ninguna mejora de la actual oferta por 10.300 millones. Santander considera que es equilibrada para los accionistas de las dos entidades.

Los principales inversores de Webster son Vanguard (10,2%) y BlackRock (9,5%), según datos de Bloomberg. También destacan en el capital Fidelity, Dimensional, State Street e Invesco.

En los últimos años, Santander ha sido objeto de varias iniciativas por parte de este tipo de despachos. Hace año y medio, el banco acordó pagar 150 millones para zanjar la demanda colectiva que los antiguos accionistas minoritarios de Consumer USA interpusieron en 2022, cuando el banco recompró la filial.

Por el contrario, los bufetes no han tenido éxito en sus intentos de iniciar acciones legales contra Santander por el denominado ‘caso de la cuenta de Irán’ o el ciberataque de 2024.

Los cuatro despachos

Johnson Fistel, fundado en San Diego y con oficinas en Nueva York, Georgia, Idaho y Colorado, es el despacho más relevante de los cuatro que hasta ahora han anunciado investigaciones sobre la compra de Webster. Entre sus casos figura la representación de accionistas de Tesla descontentos con la compra de SolarCity hace ya una década.

Halper Sadeh, con sede en Nueva York, no cuenta con grandes victorias en su haber. Sin embargo, es famoso en Wall Street por sus investigaciones en M&A y su actividad de lobby para lograr mejores condiciones, aunque sin llegar a los tribunales.

Kahn Swick & Foti es una firma fundada por el exfiscal general de Luisiana Charles Foti, centrado en grandes plazas de negocios como Nueva York y Chicago, y con experiencia en operaciones complejas. Su gran éxito fue una investigación sobre Petrobras en EEUU que culminó antes de la pandemia con un acuerdo de casi 3.000 millones de dólares.

También han aparecido firmas locales como Ademi, con sede en Wisconsin, lejos del radio de Webster Bank.

Cómo funcionan los despachos oportunistas en Wall Street

«Ruido legal». Es el término que se utiliza en Wall Street para referirse a este tipo de acciones que el mercado ya descuenta cuando se anuncia casi cualquier operación corporativa, ya que muchos de estos bufetes considerados «oportunistas» tienen incluso automatizada la publicación de alertas.

Funcionan así sobre todo en ofertas de adquisición de cotizadas cuando se incluye una combinación de pago en acciones y efectivo, ya que la ecuación resultante siempre está sujeta a mayor debate, en función no solo de la evolución bursátil en el pasado sino también de la reacción tras el anuncio.

Fuentes jurídicas explican a EXPANSIÓN que este tipo de transacciones no suele derivar en demandas colectivas que prosperen, aunque reconocen que el riesgo, por pequeño que sea, existe, en la medida en que sí inician investigaciones formales en busca de una base suficientemente amplia de accionistas de Webster descontentos con los que iniciar un procedimiento.

Por muy oportunistas que se les considere en los círculos legales de Wall Street, especialmente entre las grandes firmas del derecho de los negocios, subestimarlas es un error, ya que suelen ser boutiques especializadas en litigios de valores. Exploran cualquier oportunidad, prácticamente cualquier operación que se anuncia con una cotizada en EEUU, pero sólo apuestan por avanzar con los casos más rentables y con altas probabilidades de ganar.

De hecho, a las firmas les supone una fuerte inversión, en la medida en que captan clientes ante la promesa de cobrar solo si ganan el caso, y de financiar todos los costes del proceso hasta que llegue la sentencia. Menos del 3% de las investigaciones lanzadas por este tipo de despachos termina en los tribunales, y la mayoría ni siquiera concluye con una sentencia indemnizatoria.