EE UU anunció en 1973 que abandonaba el sistema de tipos de cambio fijo acordado en Bretton Woods. Muchos países optaron por tipos de cambio flexibles y se perdió buena parte de la coordinación de políticas monetarias mundiales. Desde entonces hemos vivido una hiperactividad financiera, y los niveles de deuda y de operaciones en los mercados financieros están en máximos históricos.