CaixaBank, BBVA y Santander salen vencedores de la gran reforma bancaria

La banca del resto de Europa tendrá que ajustar su capital mucho más que la española, con Deutsche Bank y Crédit Agricole como los grandes perjudicados.

CaixaBank, BBVA y Santander tendrán a partir de ahora una solvencia más parecida a la media del sector en Europa. Es la victoria de la banca española gracias a la gran reforma bancaria que acaba de entrar en vigor y que equilibra el terreno de juego.

La primera consecuencia es que la libertad absoluta que tenían hasta ahora las entidades para calcular sus riesgos se ha terminado. La norma establece reglas claras y eso implica cortapisas relevantes para utilizar modelos propios con los que autoexaminarse.

Ninguno de los grandes saldrá indemne y todos verán bajar su capital, pero los que menos sufren son los bancos españoles. CaixaBank tendrá un impacto de 185 puntos básicos en su solvencia de máxima calidad (CET1), el de BBVA será de 193 y el de Santander, de 198, según la información recopilada por la firma experta en crédito CreditSights.

La media de los 26 mayores bancos europeos es de 443 puntos básicos y hay entidades que cederán más de 700.

Comparativa

Estas diferencias permiten atajar uno de los problemas que ha arrastrado durante años el sector bancario español. Sus componentes aseguran que el uso de modelos internos o propios (a los que pone coto la nueva normativa) es muy inferior al de otros países de Europa y que eso los ha perjudicado históricamente en la comparativa de solvencia.

La última andanada de Basilea III termina con ello. Son las reglamentaciones que cierran el paquete reformador ideado tras la Gran Crisis Financiera para impedir que nada parecido pueda volver a repetirse. Acaban de entrar en vigor.

Aunque los reguladores han dado a los bancos un periodo muy amplio de adaptación, las entidades han empezado ya a dar los datos. CreditSights los ha utilizado para calcular el impacto para todas ellas y para el sector cuando la reforma esté implementada al 100%.

La aplicación total no será hasta 2030, así que hay tiempo. Pero a los bancos españoles no les importa demasiado. El impacto para CaixaBank, BBVA y Santander se quedará por debajo de los 200 puntos básicos cuando llegue la implantación plena, lo que supone menos de la mitad que la media y les permite eliminar cualquier preocupación sobre cómo recomponer el capital tras el golpe.

Deutsche Bank está justo al lado contrario, perderá 613 puntos básicos de solvencia con Basilea III. SEB está peor, porque se dejará 715, y también Nykredit y Danske Bank, que verán evaporarse 671. Crédit Agricole se une al grupo de los grandes damnificados, con 642 puntos básicos.

Menos colchón

La diferencia es que los tres bancos nórdicos y el francés tienen un colchón más grande de capital y mayores posibilidades de recomponerlo, mientras que el golpe dejará la solvencia del alemán por debajo de los requerimientos regulatorios.

«Adaptaremos el balance a lo largo del periodo de implementación y tomaremos acciones mitigantes con respecto a los activos ponderados por riesgo bajo el modelo estandarizado para minimizar impactos futuros«, ha sido el mensaje de Deutsche Bank para calmar a los inversores y los analistas.

Mucho más cerca de la banca española está ABN Amro, con 237 puntos básicos de merma, seguido de Intesa Sanpaolo, con 300. BNP Paribas está en 400, con ING en 442 y UBS, UniCredit y Commerzbank en los 500 puntos básicos.

Todo ello porque Basilea III cambia las reglas de cómputo de los activos ponderados por riesgo (APR). Los bancos tienen a su disposición modelos estandarizados, establecidos por los respectivos reguladores para determinar el grado de amenaza de cada exposición (una hipoteca concedida a un cliente de solvencia acreditada pondera mucho menos que un préstamo a una start up o un derivado financiero).

Pero los bancos tienen sus propios modelos internos, con los que calculan el riesgo con el argumento de que ellos conocen mejor que nadie sus activos y el peligro que conllevan. El resultado siempre es a su favor. Los APR de la banca europea son un 47% más altos con el modelo estandarizado que los reportados en la actualidad.

Mínimo

Hasta ahora los bancos han utilizado ambos criterios de forma combinada. Basilea III lo impide. Un mínimo del 72,5% de los activos ponderados por riesgo debe ser calculado con modelos estandarizados, lo que deja solo un 27,5% para los internos.

Ahí es donde ganan CaixaBank, BBVA y Santander. Los tres utilizan criterios propios para un porcentaje mucho menor de sus APR que la media europea, así que el ajuste a Basilea III es más liviano.

Deutsche Bank, en cambio, usa modelos internos para el 67% de su exposición y Nykredit llega al 79%. Los fuertes impactos en capital que tendrán que asumir proceden de pasar toda la cantidad de APR que excede del límite por el tamiz de los criterios estandarizados.

Los distintos reguladores son conscientes del mazazo que supone para el sector, así que cada uno ha buscado fórmulas para reducir el impacto. Los suizos son los más estrictos. Sus bancos deberán cumplir con el 60% este año e ir aumentando al 72,5% hasta 2030. La zona euro empieza en el 50%, con el mismo calendario de desarrollo, mientras que Reino Unido ha pospuesto la reforma al completo hasta 2027.