Al final las dos huelgas que se han llevado a cabo en CaixaBank en los últimos días convocadas por los sindicatos con motivo del ERE que ha iniciado la entidad financiera han crispado aún más unas negociaciones que ya nacieron contaminadas, tras pretender el banco despedir inicialmente a 8.291 empleados. Iba a ser el ERE más grande de una entidad financiera en España. Finalmente, la cifra de salidas, al cierre de esta edición, se eleva a 6.452 empleados, 1.839 menos de las previstas inicialmente. La entidad, además, ha retirado los ceses forzosos que pretendía aplicar como equilibrio generacional y ha incluido 708 recolocaciones en el grupo. Estos eran inicialmente los principales escollos en la negociación, pero todo se ha torcido más, según reconocen fuentes sindicales.