CaixaBank se deshace de casi todo el ladrillo tóxico heredado de Bankia

En algo más de cuatro años, el banco reduce más de un 53% la cartera de activos inmobiliarios adjudicados, hasta 1.156 millones, y se acerca a los niveles previos a la fusión de Bankia.

CaixaBank está a un paso de rebajar su exposición al ladrillo tóxico hasta los niveles previos a la fusión con Bankia.

La entidad ha metido la directa en el saneamiento de su balance y, hasta septiembre, acumula activos inmobiliarios adjudicados por 1.156 millones de euros, cerca de un 19% menos que a finales de 2024.

La cartera actual de activos nocivos es también un 53% inferior a la que registró en el primer trimestre de 2021, cuando integró por primera vez las cuentas de Bankia.

CaixaBank heredó 1.385 millones en ladrillo tóxico de la extinta entidad, lo que supuso engordar la cartera de adjudicados hasta 2.469 millones, más del doble de los que tenía en solitario (1.084 millones).

Ahora está a apenas 72 millones de ubicar su cartera de adjudicados por debajo de los niveles previos a la fusión. Podría incluso lograrlo al término de este ejercicio.

Estrategia

La entidad ha seguido en los últimos cuatro años una estrategia disciplinada basada en minimizar todo lo posible su exposición al riesgo en un contexto económico cambiante, marcado por la volatilidad y unos tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) mucho más bajos de los vistos hasta hace dos años.

El banco liderado por Gonzalo Gortázar ha enlazado varias ventas de paquetes de activos dudosos para mejorar su perfil de riesgo, una tarea elemental en un escenario económico desafiante.

Algunas de las desinversiones se han ejecutado con plusvalías, sobre todo en aquellos casos en los que la entidad tenía provisionado más de lo necesario por los improductivos en venta.

En el seno del banco no se valora otra cosa que no sea mantener la estrategia actual, e incluso acelerar el ritmo de venta de adjudicados. Se trata de una cartera viva que puede crecer en función de las operaciones que ejecute la firma. De ahí que CaixaBank vaya a seguir una estrategia continuista en los próximos ejercicios con la que tratará de acercar todo lo posible la cartera de ladrillo tóxico a cero.

La venta de este tipo de activos tiene una repercusión positiva en las cuentas de la entidad.

Distintos expertos explican que las desinversiones pueden favorecer, a la larga, la rentabilidad. Pero matizan que la venta de paquetes de ladrillo tóxico no tiene un efecto inmediato sobre la ratio de rentabilidad sobre capital tangible (Rote) porque suelen pesar poco sobre el total de activos del banco.

CaixaBank cerró el tercer trimestre con casi 665.000 millones en activos.

Unicaja

Unicaja es la otra entidad nacional que heredó una cifra milmillonaria en activos adjudicados a raíz de una operación corporativa. En su caso, integró en el tercer trimestre de 2021 cerca de 1.300 millones en ladrillo tóxico proveniente de la fusión con Liberbank, lo que ubicó la cartera total de activos inmobiliarios adjudicados en cerca de 2.300 millones.

Como CaixaBank, Unicaja ha focalizado gran parte de sus esfuerzos en reducir su perfil de riesgo y en sanear su balance. De hecho, lo ha hecho a un ritmo superior al de su homólogo.

El banco consiguió en septiembre del año pasado reducir su exposición a activos inmobiliarios nocivos hasta niveles previos a la fusión con Liberbank, como informó EXPANSIÓN el pasado 4 de diciembre.

Hoy por hoy, la entidad liderada por Isidro Rubiales acumula 715 millones en adjudicados, un 21% menos que al cierre de 2024 y un 30% menos que hace un año.

Mejora todas las ratios de riesgo desde la fusión

El buen hacer de la dirección de CaixaBank junto con la época de bonanza que atraviesa el sector bancario han sido las principales palancas de la mejora del perfil de riesgo de la entidad desde que ejecutó la fusión con Bankia. CaixaBank ha mejorado todas las ratios asociadas al riesgo desde que materializó la que, hasta hoy, es la operación más importante en la historia reciente de la banca española. CaixaBank ha mejorado 37 puntos básicos el coste de riesgo, hasta 0,24%, desde el primer trimestre de 2021, cuando integró las cuentas de Bankia.

En la misma línea, se ha desprendido de 4.730 millones de euros en créditos dudosos, lo que ha motivado una reducción drástica de las provisiones para insolvencias.

Esto se conjuga con una cobertura de la morosidad cinco puntos porcentuales superior, hasta el 72%, y una ratio de mora 130 puntos básicos inferior a la que registró hace cuatro años y medio, hasta 2,3%, niveles poco preocupantes.