En un año, Portugal ha pasado de patito feo a cisne blanco; de gobernar con extremistas de izquierdas a ejemplo de la UE y del FMI. El Gobierno socialista se dispara en las encuestas y su ministro de Economía, Manuel Caldeira Cabral (São Sebastião da Pedreira, Lisboa, 1968) no solo anuncia el mayor crecimiento del siglo sino que asegura esto es solo el comienzo. Los portugueses lo corroboran con una grado de confianza nunca antes visto. El optimismo ha llegado a Portugal.